Cómo la alimentación influye en la salud renal en la madurez
noviembre 8, 2025 | by Panta | Enfermera especialista en nefrología
Los riñones filtran los desechos y el exceso de líquido de la sangre, que se eliminan principalmente a través de la orina. También producen hormonas que participan en la regulación de la presión arterial y en la formación de glóbulos rojos.
La edad, por sí sola, no significa que los riñones estén enfermos. Sin embargo, la diabetes y la presión arterial alta pueden aumentar el riesgo de daño renal. Por eso, mantener hábitos saludables y realizar controles médicos cuando corresponda puede ayudar a cuidar la salud general y renal.
Cómo influye la alimentación en los riñones
Una alimentación equilibrada puede contribuir al control de la presión arterial, la glucosa y el peso, factores relacionados con la salud renal. No existe un alimento que “limpie” o garantice la protección de los riñones: lo más importante es el patrón de alimentación y cómo se adapta a las necesidades de cada persona.
Modera el consumo de sal
El exceso de sodio puede elevar la presión arterial, lo que con el tiempo puede afectar los vasos sanguíneos de los riñones. Muchos productos envasados, como embutidos, sopas instantáneas, salsas preparadas y snacks, contienen bastante sodio.
Cocinar más en casa, revisar las etiquetas y usar ajo, cebolla, limón y hierbas para dar sabor son medidas prácticas para reducir el consumo de sal.
Consume proteínas en cantidades adecuadas
Las proteínas son necesarias para mantener los músculos y reparar los tejidos. No todas las personas necesitan reducir su consumo. Sin embargo, quienes tienen enfermedad renal pueden necesitar ajustar la cantidad y el tipo de proteína según su función renal, tratamiento y estado nutricional.
Puedes incluir diferentes fuentes, como legumbres, huevos, pescado, tofu y carnes, dentro de una alimentación equilibrada. Si tienes una enfermedad renal diagnosticada, consulta con un profesional de salud antes de hacer cambios importantes en tu dieta.
Limita los productos muy azucarados y ultraprocesados
El consumo frecuente de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados puede dificultar el control del peso, la presión arterial y la glucosa. La diabetes y la presión alta son factores que aumentan el riesgo de enfermedad renal.
Elegir con más frecuencia alimentos frescos o mínimamente procesados puede ayudar a mantener una alimentación variada y equilibrada.
Elige alimentos variados
Las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables pueden formar parte de una alimentación equilibrada. No es necesario seguir una dieta renal especial si no te la han indicado.
En algunas personas con enfermedad renal, ciertos alimentos ricos en potasio o fósforo pueden necesitar ajustes. Esto depende de los análisis, la función renal, los medicamentos y otros factores; por eso, no conviene eliminar grupos de alimentos por cuenta propia.
Hidratación: cada persona puede necesitar una cantidad diferente
Las necesidades de líquidos varían según el clima, la actividad física, la salud y otros factores. No existe una cantidad diaria universal adecuada para todo el mundo. Algunas personas con enfermedad renal, cardíaca u otras condiciones pueden necesitar limitar los líquidos por indicación profesional.
Bebe de acuerdo con tus necesidades y sigue las recomendaciones de tu equipo de salud si tienes una condición diagnosticada. Beber más agua de la necesaria no garantiza que los riñones funcionen mejor.
Hábitos que también ayudan a cuidar la salud renal
Además de prestar atención a la alimentación, puede ser útil:
- Mantenerse físicamente activo de acuerdo con las posibilidades de cada persona.
- No fumar.
- Moderar el consumo de alcohol.
- Controlar la presión arterial y la glucosa.
- Evitar dietas extremas y suplementos sin orientación profesional.
Controles preventivos
La enfermedad renal puede no causar síntomas al principio. Si tienes diabetes, presión arterial alta, enfermedad cardíaca o antecedentes familiares de enfermedad renal, consulta con un profesional sobre los controles adecuados. Según cada caso, pueden solicitarse análisis de sangre para estimar la función renal y análisis de orina para medir la albúmina. NIDDK
Pequeños hábitos, decisiones informadas
Cuidar los riñones no requiere dietas extremas ni alimentos milagrosos. Una alimentación variada, menos productos con exceso de sodio, actividad física y controles médicos cuando sean necesarios pueden contribuir al bienestar general.
Si tienes una enfermedad renal diagnosticada, pide orientación individualizada antes de cambiar tu alimentación o la cantidad de líquidos que consumes.
Fuentes para consultar
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